No con la IA: con una escuela diseñada para evaluar respuestas, en un mundo donde la respuesta es gratis, inmediata y verosímil.
Este libro no promete una herramienta mágica ni propone volver al papel y la lapicera. Sostiene una tesis incómoda y la defiende hasta el final: prohibir no funciona, detectar es una carrera perdida, y lo único que queda en pie es enseñar a declarar, a verificar y a hacerse cargo de lo que uno firma.
C.L.A.R.O. — Cinco preguntas que se responden antes de dar la actividad. Tardan entre cinco y diez minutos y no producen un formulario administrativo: producen la consigna que vas a entregar.
Escala de Autoría Asistida (EAA) — Cinco niveles, del 0 al 4, para que el estudiante y vos nombren con precisión cuánto puso cada uno. Reemplaza la sospecha por una declaración.
V.E.R. — Un hábito de tres minutos para verificar lo que dice el modelo, sin que el docente tenga que convertirse en policía.
Permiso explícito: todas las plantillas del Anexo II pueden fotocopiarse, proyectarse, adaptarse y repartirse en cualquier institución educativa, sin pedir autorización y sin pagar nada. Es el uso para el que fueron escritas.
Para docentes de secundaria y de nivel superior que ya se cansaron del debate y necesitan qué hacer el lunes. Para equipos directivos que tienen que escribir una política institucional y no saben por dónde empezar. Para formadores y coordinadores de área.
Para quién no es: si buscás una lista de aplicaciones de IA, un curso de prompts o un detector de textos generados, este libro te va a decepcionar. Argumenta exactamente lo contrario.